martes, 24 de marzo de 2009


Autora: Clara Vasco
El árbol de Berlín

El árbol de Berlín
es pasto para los niños
sueña que es un árbol del mundo

mientras su canto es tierno en las mañanas
cuando el día pasa
responde al ruiseñor con sonidos de viento
sibilantes y misteriosos
como el nombre que traemos al nacer

El árbol de Berlín
cuando cae la tarde
se despide del murmullo
La savia
que al amanecer estallaba
en el corazón de las hojas
se aquieta como un cuerpo en resistencia

Azul
Pájaro
Trueno

Apenas me acurruco entre sus secretos
y me abrazo al tronco:

Amarillo y negro el árbol del otoño
me pregunta todo lo que no
puedo decir


Los ahogados

Esto que traigo
como una cabellera de ahogado
me deja con sed cada noche
es collar de alambre a la madrugada

Antes de nacer mi madre
me salvó de todas mis muertes
(mi madre tiene un cántaro en el pecho)

Yo bebí la leche dulcísima de su cuerpo lunar
de su cabeza en flor
(es que antes del nacimiento hubo una fiesta)

Después ni fiesta ni piernas
ni viento en la cara
ni mano sobre mano

Una tarde inconclusa
la leche se cortó
vinieron los ahogados
y esto que traigo
persiste en acompañarme
como un perro sin dueño

2 comentarios:

JT dijo...

Me gusta la literetura que recrea la edad temprana. Saludos desde Nueva York.

Dylan Forrester dijo...

Interesante poética, aunque hay que afinar un poco el corrector blogger en el segundo poema.

Saludos...